El cerebro humano reacciona ante los estímulos que percibe liberando hormonas que dan lugar a las emociones y sentimientos. El storytellling se vale de este proceso químico del cuerpo y busca distintos estados en las personas.
El storytelling es una técnica que busca contar historias que conecten con las emociones de una persona. El neuromarketing aplica los conocimientos obtenidos gracias a las neurociencias con el fin de generar engagement en los consumidores, entre otras cosas.
Qué es el storytelling
El mundo del marketing y la comunicación profesional siempre tuvo que prestarle un especial interés a las historias que se cuentan y a la forma en que se narran.
Ahora, poner la atención en los relatos es más necesario que nunca. Los mercados están saturados de estímulos y contenidos, y los consumidores son más exigentes. Esto se traduce en un contexto complejo en el que las marcas deben saber cómo comunicarse para no perder ventaja competitiva.
El storytelling aparece como una de las herramientas fundamentales del marketing. La técnica consiste en aprender a contar historias, pero yendo más allá de los mensajes concretos.
Se trata de construir y narrar relatos que conecten con las emociones y los sentimientos de una persona.
En el pasado, esto se hacía con el conocimiento obtenido de las necesidades y los comportamientos de los consumidores. Ahora el marketing cuenta con una disciplina que brinda más posibilidades y aumenta el potencial de conexión entre marcas y clientes.
Las neurociencias, al servicio del marketing
La clave se encuentra en comprender cómo funciona el cerebro humano: cómo reacciona ante determinados estímulos y cuáles son las sensaciones que se generan en el cuerpo.
Uno de los tantos hallazgos de las neurociencias consiste en que la manera de responder del cerebro varía en función de los tipos de historias que recibe y de cómo se le presentan.
El neuromarketing se vale de estos conocimientos para crear estrategias y acciones que lleguen de manera eficaz a los usuarios.
Qué es lo que ocurre en el cerebro
Las neurociencias han estudiado la actividad cerebral para observar lo que sucede en una persona cuando lee, escucha o recibe una historia.
Los relatos son una forma cotidiana a través de la cual los individuos perciben e interpretan el mundo. El cerebro trabaja a partir de metáforas y significaciones para procesar la información que recibe, para comprender la realidad que le rodea.
Los estímulos de las historias hacen que se activen determinadas áreas del cerebro. Este libera hormonas que generan procesos químicos complejos en el cuerpo humano.
El cortisol, por ejemplo, es conocido como “la hormona del estrés”. La oxitocina, por su parte, como la del “amor” y la “calma”. Lo mismo se aplica a tantas otras que circulan por orden del cerebro.
Marcas, historias y emociones
El storytelling, en definitiva, tiene el objetivo de contar historias que generen determinadas reacciones, procesos químicos en los consumidores.
El neuromarketing toma los conocimientos de cómo funciona el cerebro y construye los relatos de forma estratégica.
Un determinado estímulo genera una respuesta que libera una hormona. El cuerpo se ve atravesado por emociones y sentimientos que, a nivel inconsciente, se asocian con la marca en cuestión.
La aproximación al consumidor se puede hacer de varias maneras. Está comprobado que el cerebro procesa la información de las imágenes más rápido que la de los textos. Esto explica el gran protagonismo de lo visual en las campañas.
La mayor velocidad en la comprensión de los mensajes también hace que las personas tomen decisiones más rápidas.
Sin embargo, hay que tener presente que las personas perciben de manera integral y que todos los sentidos transmiten información.
Sonidos, aromas, sabores, texturas: todos son elementos que pueden formar parte de la narración de una historia.
El resultado es un vínculo de conexión emocional con el cliente, que se traduce en un mayor engagement y posicionamiento.
En un contexto complejo y saturado como el de las marcas, saber cómo funciona el sistema nervioso incluso puede ayudar a diferenciarse de la competencia.
La creatividad es indispensable para crear historias pertinentes y atractivas. Por otra parte, el poder lo sigue teniendo el consumidor, más allá de lo mucho que se conozca sobre su comportamiento.