La elección de la tipografía es un momento clave del proceso creativo. Implica una investigación profunda del proyecto publicitario y ayuda a diferenciarse entre la competencia.

La tipografía juega un papel más que importante en la comunicación publicitaria. Representa la identidad de marca, transmite valores e influye en el carácter persuasivo de los mensajes. 

Es una de las herramientas que aporta el diseño gráfico al branding y se encuentra en logotipos, sitios webs y redes sociales, entre otras opciones.

El texto como parte de las imágenes

El diseño gráfico publicitario es la rama del diseño que se encarga de crear piezas con el fin de comunicar marcas, productos y/o servicios.

Su presencia siempre fue fundamental a la hora de implementar estrategias de marketing. En la actualidad podría decirse que es indispensable debido al protagonismo que tiene lo visual en el mundo de la comunicación.

Logotipos, textos de etiquetas, de envases, de carteles, de anuncios, de sitios webs. Todas estas son apenas algunas de las tantas expresiones publicitarias en las que la tipografía se luce.

El proceso creativo

Existen varios factores que hay que tener en cuenta y que hacen a una correcta elección de una tipografía. 

Proyecto. 

Es fundamental partir de la base. Antes de diseñar una tipografía o de elegir una preexistente, se debe tener en claro qué es lo que se desea comunicar. 

Algunas de las preguntas que hay que responder son:

  • ¿Cuál es el mensaje?
  • ¿Cuál es el tono?
  • ¿Cuál es el estilo apropiado?

Coherencia. 

La tipografía es una de las partes que hacen al todo. Tiene que compartir las características con otros elementos de la acción publicitaria y ser identificada como parte de una familia.

Legibilidad. 

Un error grave es el de priorizar la parte estética y dejar de lado lo práctico. Una tipografía siempre tiene que ser leída con claridad y esto es lo primero que hay que tener en cuenta al momento de elegir una.

Algo clave que hay que cuidar es el tamaño. Suele ocurrir que las tipografías se leen bien en grande, pero pierden claridad y legibilidad cuando se vuelven pequeñas.

Comprensión.

No todas las tipografías cuentan con tildes ortográficos. Elegir una de estas puede llevar a errores de lectura e interpretación. En un mensaje publicitario, esto puede generar resultados negativos.

Continuidad.

La elección debe sostenerse en el tiempo. Así genera recordación y posicionamiento en la mente de los consumidores.

Originalidad.

Otro de los secretos del éxito publicitario. Si no se puede elegir una tipografía que sea única, al menos hay que optar por una que distinga a la marca entre la competencia.

Los tipos más comunes

Las tipografías se ordenan en los siguientes grupos. Cada uno de ellos tiene sus propias características y transmiten cosas en común.

  • Serif o Romanas. Las de este grupo se destacan por poseer pequeños trazos en sus extremos que dan la sensación de alargar los caracteres. Transmiten seriedad y un estilo clásico. 

En publicidad no se recomiendan para textos largos, ya que se puede dificultar la continuidad de la lectura.

  • Sans Serif o Palo seco. No tiene los “remates” o serifas que son propios del grupo anterior. Son sencillas y dan la impresión de dinamismo y tranquilidad. 

También son de las más usadas y las personas están familiarizadas con su lectura. 

  • Cursivas o caligráficas. Transmiten personalidad ya que imitan a las letras escritas a mano. Pueden ser simples o complejas, como por ejemplo las góticas.  

Al igual que las serif, pueden impedir una lectura dinámica, por lo que no son aconsejables para piezas extensas. En cambio, sí pueden ser eficaces para títulos y logotipos.

  • Decorativas o de Fantasía. Son las que tienen características propias y difieren con claridad de las demás. Bien logradas, pueden ser claves para la identidad de marca.

Más allá de las palabras

Una tipografía suele referir a un texto debido a que trabaja con letras, números y otros caracteres. Pero su función es mucho más profunda: transmite significados complejos y comunica de manera no verbal.

En publicidad y marketing es un factor fundamental para llegar a la subjetividad de los consumidores. En conclusión, es parte de la manera en que estos perciben a las marcas.

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