Las nuevas tecnologías y la Inteligencia Artificial brindan más herramientas a las marcas a la hora de trabajar con el sonido. Se trata de un elemento clave que también ayuda a crear posicionamiento.
El sonido es un elemento fundamental en toda pieza audiovisual. El poderío que tienen las imágenes hace que muchas veces pase desapercibido y quede en segundo plano. Sin embargo, su influencia es clave para atraer la atención del consumidor y generar conexiones profundas.
El sonido y el marketing audiovisual
El panorama para las marcas se vuelve más complejo a medida que pasa el tiempo.
Los canales se multiplican y se ven saturados de estímulos y contenidos.
En paralelo, el consumidor se hace más exigente: tiene mayor presencia en los canales, cuenta con más herramientas a su disposición y adquiere un mayor poder en el proceso de toma de decisiones.
El desafío se encuentra en abordarlo de manera integral. En una estrategia de comunicación 360, por ejemplo, se logra al transmitir un concepto a través de distintos mensajes adaptados a los canales.
Algunos de estos son audiovisuales y ponen en evidencia otra necesidad del marketing: llegar a los clientes a través de los distintos sentidos.
Se dice que una imagen vale más que mil palabras. En tiempos de redes sociales, los videos llevan esta idea a un nuevo nivel.
Pero lo audiovisual también incluye el sonido, que es una de las herramientas más poderosas que tienen las marcas para conectarse emocionalmente con su público objetivo.
Las marcas y el branding sonoro
No se trata solo de estímulos -en este caso auditivos-, sino también de cómo estos influyen en las percepciones subjetivas.
Los sonidos comunican. Transmiten información. Evocan emociones y generan conexiones profundas.
En el marketing audiovisual la clave se encuentra en prestarle la misma atención al sonido que a la imagen. En ubicar ambos elementos en igualdad de condiciones y trabajarlos de manera complementaria.
Así como una marca es reconocida por su logotipo o por sus colores, entre otros elementos visuales, también debe tener una identidad sonora bien definida.
La mayor eficacia se logra cuando un consumidor reconoce a una marca con tan solo escuchar un sonido, que puede ser un efecto, una voz o una melodía.
Claves a tener en cuenta
Ambientación
Lo poderoso del sonido se encuentra en parte en su capacidad de generar una atmósfera, un clima que resignifica las imágenes que se ven en el video.
Un mismo plano puede generar un efecto de alegría o de tristeza en función de la música que se elija para acompañarlo, por ejemplo. Lo mismo ocurre con las voces, ya sean de actores o locutores.
Atención
Los contenidos audiovisuales tienen apenas unos segundos para ganarse la atención de los consumidores. Basta con observar lo que ocurre en YouTube, la plataforma de videos por excelencia.
Esta capacidad de enfatizar que tienen los sonidos se puede aprovechar para cualquier momento. Sirve para acentuar una parte importante del mensaje, que bien puede estar hacia la mitad o el final de la pieza.
También es lo que genera la conexión profunda con el usuario, quien por lo general no es consciente de la influencia que el uso del sonido ejerce sobre él.
Silencio
Igual de impactante es el uso del silencio. En un video con muchos sonidos o con presencia de música, la interrupción de estos crea un gran clima de atención.
También se puede lograr con otras acciones, entre ellas la modificación del volumen, el cambio de melodías, de tono y más.
Claridad
Ya sea que hablen personas o se utilice una pieza musical cantada, lo que se dice se tiene que entender a la perfección.
Las nuevas tecnologías y la Inteligencia Artificial
El sonido en la producción audiovisual se trabaja en tres grandes instancias: la elaboración de la estrategia, el registro en sí y la postproducción.
Conocer al público objetivo es fundamental para saber cuáles son los sonidos más apropiados para llegarle de forma eficaz.
A su vez, es indispensable saber cuáles son las herramientas con las que se cuenta.
Las producciones de gran escala utilizan micrófonos profesionales. Sin embargo, el avance de la tecnología ayuda a que las opciones más accesibles se multipliquen.
Las cámaras actuales toman un muy buen sonido. Incluso los smartphones son dispositivos que se pueden usar para lograr un registro óptimo.
Otra de las claves se encuentra en que existen softwares de Inteligencia Artificial que ayudan a mejorar el material. Entre otras acciones, permiten separar voces de música y limpiar el sonido ambiente.
Las posibilidades son cada vez mayores. Lo mismo sucede con los beneficios: las marcas que le brindan la atención necesaria al sonido construyen vínculos cercanos con los consumidores y también se diferencian de la competencia.