Un nombre debe transmitir los valores de la marca y se debe percibir con claridad. Tiene que generar impacto, ser original y evitar cualquier tipo de ambigüedad.

El naming es el proceso creativo y estratégico que se lleva a cabo para nombrar una marca o un producto o servicio. Puede parecer simple, pero implica una enorme responsabilidad. El nombre es el primer punto de contacto entre un consumidor y una compañía. Definirlo con precisión resulta clave para generar posicionamiento y reconocimiento.

El punto de partida para una marca memorable

En el mundo del marketing, el naming es la acción que consiste en ponerle nombre a algo o alguien. Puede tratarse de una marca o de un producto o servicio, entre otras cosas.

El nombre es parte fundamental de la identidad de una marca. Su importancia es tal que no se puede elegir al azar. Tiene que ser creativo y responder a una serie de requisitos estratégicos.

Debe representar a la perfección a la marca. La compañía en cuestión debe identificarse en función de lo que hace o de la manera en que busca posicionarse en el mercado.

También es fundamental para el posicionamiento y reconocimiento. Aporta a la creación de la imagen simbólica que construye el consumidor en su mente y ayuda a las marcas a diferenciarse entre la competencia.

Lo que hay que tener en cuenta

Para saber qué nombre ponerle a una entidad, primero hay que conocerla en profundidad, estar al tanto de cada uno de sus detalles.

Se trata de definir la identidad de marca. De precisar qué es lo que se quiere hacer, cuál es la audiencia a la que se apunta, cuáles son los valores que representan a la compañía y más.

También es fundamental observar a la competencia. Esto permite ser original y tener una identidad que sea más llamativa y atractiva para el público objetivo.

Por otra parte, el proceso creativo debe estar acompañado por un seguimiento administrativo y legal. Lo ideal para una marca es tener un nombre que pueda ser registrado tanto a nivel nacional como internacional, evitando cualquier tipo de conflicto de cara al futuro.

Claves para un naming eficaz

Todo nombre debe cumplir con los siguientes requisitos:

Único y representativo

La originalidad no solo ayuda a evitar problemas legales: también facilita el reconocimiento y el posicionamiento por parte de los consumidores.

Lo complejo está en que el nombre tiene que ser único y al mismo tiempo expresar los valores de la marca.

Impacto

El nombre debe tener la capacidad de llamar y mantener la atención. También debe ser fácilmente recordable para el usuario.

Atemporal

Un buen nombre de marca no tiene que estar ligado a un fenómeno temporal. Por lo contrario, debe poseer la capacidad de trascender el tiempo.

Claridad sonora y visual

Es uno de los atributos que ayuda a cumplir con los demás requisitos. La clave está en que, cuánto más sencilla resulte la percepción de un nombre, mayor será la huella que deje en la mente del consumidor. Dicho de otra manera: lo simple es pregnante.

El término elegido se debe poder pronunciar con facilidad y su escucha tiene que ser clara. En lo visual ocurre lo mismo: la lectura no debe implicar mucho esfuerzo cognitivo para las personas.

Evitar ambigüedades

Es uno de los aspectos que mayor atención requiere en el proceso creativo. Hay que tratar de que el nombre no implique connotaciones negativas o genere varios significados al mismo tiempo.

Los nombres y su clasificación

El proceso del naming se vuelve más sencillo cuando se conoce la tipología de los nombres de marca. Algunas de las opciones más comunes son:

  • Descriptivos. Son los nombres que hablan de forma directa de las actividades que desarrolla una compañía. Ejemplo: PayPal, Mercado Libre.
  • Abstractos. En el otro extremo se encuentran los que nada tienen que ver con lo que hace u ofrece una marca (Google, Kodak).
  • Sugerentes. Buscan transmitir una sensación o experiencia particular (Vueling Airlines).
  • Patronímicos. Remiten a una geografía particular. Por lo general, se trata del lugar de origen de la marca (Banco Santander).
  • Ego o Nombres Propios. Son los nombres de personas reales. Muchas veces son los fundadores de la compañía en cuestión (Carolina Herrera, Louis Vuitton).
  • Acrónimos. Son abreviaturas o siglas (IBM – International Business Machines-).

Cuantas más opciones, mejor

Una vez más, la creatividad resulta indispensable para el éxito en una acción de marketing y publicidad.

Para el naming es preciso tener en cuenta todos los aspectos mencionados, pero el proceso no tiene que verse limitado a una cuestión metodológica. Los profesionales deben tener la libertad suficiente como para jugar sin restricciones.

Se trata de explorar posibilidades y de no descartar ninguna opción de entrada. Es más: se pueden probar varias alternativas (nombre descriptivo, abstracto, etcétera) y luego elegir la definitiva.

Para el proceso creativo también ayuda contar con la opinión de los demás. Puede ser de otros profesionales, de los miembros de una compañía o incluso de grupo de personas representativas del target. 

Por último, otra fuente de inspiración se encuentra en lo visual. En este sentido, se puede buscar el nombre de una marca al mismo tiempo que se definen las características de su diseño.