Trabajar con narrativa transmedia y storytelling permite crear comunidades entre los usuarios. Las emociones son tan fuertes que dan lugar a un sentido de pertenencia hacia las marcas.
La narrativa transmedia es una técnica de creación de contenidos que desarrolla una misma historia a través de múltiples canales. Integrarla con el storytelling permite lograr estrategias tan eficaces como exitosas. Las marcas tienen en esta combinación la oportunidad de generar vínculos más estrechos con los consumidores.
Historias multimediales
La narrativa transmedia es una técnica que existe desde mucho antes de la aparición y consolidación de los canales digitales.
Consiste en el desarrollo de narraciones en distintos espacios, todos ellos complementarios y coherentes entre sí.
En el mundo de la industria audiovisual, por ejemplo, se observa en sagas cinematográficas que tienen secuelas y spinoffs, series, libros, historietas, blogs y demás.
La clave está en los numerosos canales de distribución a los que se tiene acceso. También a cómo la historia se adapta a cada uno de estos.
En pocas palabras, no se trata de contar lo mismo en distintos canales. Hay que ofrecer cosas distintas desde la premisa de que las partes hacen al todo.
La narrativa transmedia y la comunicación 360
Se trata de una técnica que gana lugar en el mundo del marketing desde hace años y que continúa expandiéndose.
La proliferación de los canales -en especial los digitales- es una de las causas que explican el fenómeno. Otra igual de importante consiste en que los consumidores tienen una presencia activa en cada uno de estos espacios.
Los comportamientos de cada persona varían en función de cada canal. En consecuencia, la narrativa transmedia ofrece una experiencia integral por partida doble: por los mensajes en sí que se comunican y por la actitud de los usuarios.
Por qué el usuario es el gran protagonista
Este tipo de construcción de historias se enfrenta al gran desafío de elaborar relatos atractivos y pertinentes. Atraer y mantener la atención de la audiencia es uno de los objetivos, pero no es el único.
El más importante de todos consiste en involucrar a los espectadores. Para esto hay que desarrollar historias que los estimulen a ir por más, a buscar y a integrar las partes que hacen al todo.
El consumidor es quien debe descubrir el sentido a gran escala. Es quien arma el rompecabezas con las piezas que una marca o empresa diseñó de forma estratégica.
En definitiva, es el elemento fundamental de la narrativa transmedia ya que es quien le da el sentido.
Historias y emociones integrales
El marketing y la publicidad cuentan con una herramienta fundamental de cara al desafío de involucrar al consumidor: el storytelling.
Es el arte de contar historias de manera persuasiva y apelando a las emociones y los sentimientos de las personas.
Durante décadas se basó en la investigación de las necesidades y los deseos profundos de los consumidores. La aparición de las neurociencias y el avance de sus estudios abrió las puertas a lo que hoy se conoce como neuromarketing.
Estos conocimientos permiten saber cómo funciona la mente humana. De esta forma, las marcas saben cuáles son los estímulos que se les debe dar a una persona para generar determinadas reacciones emocionales.
Narrativa transmedia y storytelling
Para potenciar el éxito de una estrategia la clave está en integrar ambas herramientas, en trabajarlas de manera complementaria.
Así se logra crear historias transmedia que sean atractivas y narrarlas de forma tal que lleguen a las emociones de los usuarios.
Para esto, es fundamental:
- La historia. Hay que tener bien en claro desde el principio qué es lo que se quiere contar. Incluye la trama principal y todas sus derivaciones. También todas las instancias (introducción, nudo y desenlace).
- Los canales. Para que la narrativa sea transmedia los canales deben ser al menos tres. Aplica para los tradicionales y los digitales. La elección tiene que ser estratégica y justificada.
- No improvisar. A veces, las narraciones transmedia nacen de un éxito inesperado que se busca aprovechar al máximo. Los mejores resultados se obtienen cuando se las plantea desde un primer momento.
Comunidad y sentido de pertenencia
El hecho de llegarle a un consumidor a través de distintos canales y con varios mensajes originales en simultáneo genera un vínculo más estrecho entre este y la marca.
Pero los beneficios no son solo individuales. Gracias al alcance de la historia y a las características de cada canal, los usuarios interactúan entre sí y generan comunidad.
El resultado es una de las mejores respuestas emocionales que puede presentar una persona hacia una marca o compañía: el sentido de pertenencia.
El público objetivo se expande y se fideliza. El posicionamiento y el engagement también generan que las empresas mantengan su ventaja competitiva y se diferencien de la competencia.