Probablemente una de las primeras cosas que se deben mirar para desarrollar la imagen de una marca es la tipografía. Al igual que la paleta de colores y la composición de imagen, la fuente tipográfica seleccionada será clave a la hora de transmitir los valores y la personalidad de la empresa.
Quizá lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de elegir, es que sea legible. Exceptuando escasas ocasiones, que no se pueda leer con claridad el nombre de tu marca te va a perjudicar. Para elegir un tipo de letra, debe tenerse en cuenta que la misma va a ser reproducida en diversos soportes, plataformas y tamaños. Entonces a más legible sea mejor para llevar a cabo una estrategia de marketing exitosa.
El espacio entre caracteres también es un aspecto relevante a la hora de pensar un logotipo que se pueda leer con claridad. Si el espacio entre cada uno de estos es muy poco o demasiado extenso, podría parecer que está todo compacto o que el logo tiene un vacío, como si le faltaran letras. Lo recomendable es encontrar el equilibrio adecuado para generar una mejor impresión en el cliente.
Aunque cuando pensamos en este tema, no debemos atascarnos solo con el logo, sino que toda la composición de textos debe estar contemplada. La personalidad de la marca se ve ilustrada en la misma, pero no siempre es necesario ser súper creativo, sino entender cómo funciona el cerebro y de qué manera recibe la información que le estamos dando. A veces una opción clásica puede ser lo necesario para tu negocio.
La psicología detrás de la tipografía
Podría parecer un tema irrelevante para algunos, pero detrás del tipo de letra que se escoge, hay una explicación psicológica que nos permite entender, por qué una tipografía funciona mejor que otra. Tiene un parecido con el lenguaje no verbal, la forma en la que aparecen las palabras puede cambiar el rumbo de una campaña publicitaria.
El consumidor recopila información sobre el tipo de fuente elegida. Las letras pueden reflejar los valores que una marca quiere transmitir, desde el prestigio, la antigüedad o incluso permitir que se asocie a la misma con la exclusividad y un precio elevado.
El cerebro confunde el proceso de lectura con respecto a lo que está leyendo, eso quiere decir que dependiendo del tipo de letra, puede convencerse o no de que lo que va a comprar, osea sabrá si obtendrá el beneficio que busca o si debe elegir otra marca. Por ejemplo, si la letra es más sencilla, este creerá que el electrodoméstico que compro es más fácil de armar. En cambio, si es más difícil lo asociará a que lo que está por hacer requerirá de mayor trabajo.
La letra incluso puede dar confianza de acuerdo al contexto, si se está observando una señal de tráfico, el uso de la Helvetica será vista como más confiable. Ahora bien, si lo que se está leyendo es un producto para niños, entonces el Comic Sans aparece como la mejor opción. Por otro lado, aquellas letras en las que se priorizan las minúsculas grandes y circulares, se consideran mucho más optimistas e idealistas.

Los 5 tipos de letras más utilizados
Para entender mejor y con más detalle, a continuación te explicaremos cuales son las 5 tipografías más utilizadas y a que están asociadas para que puedas elegir la tuya.
- Serif: Las más tradicionales, cómo por ejemplo Times New Roman, Garamond o Bodoni. Representan la seriedad, tranquilidad, firmeza y también la dignidad.
- Sans Serif: Un poco más modernas, su principal característica es que no poseen remates en sus extremos. Aparte de la modernidad, representan la sobriedad, limpieza y seguridad. Los ejemplos más comunes son Helvetica , Arial o Verdana
- Script: Cuentan con una gran similitud con la cursiva y las fuentes manuscritas. Se usan para representar la elegancia pero de manera acogedora y cálida.
- Display: Son las que se ven en los grandes carteles, muestran mayor personalidad. Debido a su gran impacto visual, son las predilectas de la industria del arte y la tecnología.
- Monoespaciadas: Las que se usan para mostrar datos, su principal función es que todas las letras ocupen el mismo ancho. Se utilizan cuando lo más relevante es el contenido y el tipo de letra pasa a segundo plano.