Los formularios brindan información que permite segmentar a la audiencia y crear mensajes personalizados. Tienen que ser simples y claros: deben invitar a los usuarios a suscribirse explicando lo que se ofrece a cambio.

Los formularios de suscripción emergentes son fundamentales para obtener datos sobre los consumidores. Permiten expandir una campaña de email marketing y, en el mejor de los casos, aumentan las ventas de una marca. Se deben trabajar con cuidado para que no resulten invasivos para los usuarios.

Formularios de suscripción emergentes

Como su nombre lo indica, son pequeñas ventanas que aparecen en el marco de un sitio web y que invitan a los usuarios a dejar sus datos con distintos fines.

Los formularios también sirven para darle la bienvenida a los consumidores que visitan el portal en cuestión. Sin embargo, la finalidad principal es la de incrementar la cantidad de suscriptores.

La idea es que mejoren la experiencia de navegación, pero en la práctica puede ocurrir todo lo contrario. Pueden resultar invasivos y molestos para los usuarios. 

Quizás no sea el primer contacto que un consumidor tiene con una marca. Pero sí es el primer estímulo que recibe en un canal tan importante como lo es el sitio web. Por todo esto, es preciso diseñarlos con cuidado.

Para qué sirven y los beneficios

Los formularios de suscripción permiten armar una base de datos con los correos electrónicos de los consumidores. De esta manera, se vincula una visita a un sitio web con una acción de email marketing.

Las marcas obtienen un medio de contacto para enviar al público objetivo contenidos de distinto tipo, que van desde novedades de la compañía a promociones y descuentos.

Por lo general, si una marca se contacta vía mail con un usuario sin que este sepa cómo consiguieron sus datos, se corre el riesgo de generar una mala impresión, o de que el contenido pase desapercibido.

En este sentido, la gran ventaja de los formularios es que garantizan una buena receptividad por parte de los usuarios: al compartir su dirección de correo electrónico, las personas dan su aprobación para recibir mensajes.

El vínculo entre las marcas y los usuarios se vuelve más cercano. Los formularios, a largo plazo, son clave para generar engagement, fidelidad y posicionamiento.

Claves a tener en cuenta

Los usuarios que ingresan en un sitio web no siempre son clientes. Que hayan entrado tampoco significa que tengan un interés específico por la marca: lo pueden hacer por curiosidad.

Es por esto que las compañías deben considerar la posibilidad de ofrecer incentivos de distinto tipo para atraer la atención de los consumidores. Pueden ser descuentos, códigos de promoción, productos gratis y demás, siempre a cambio de que los usuarios se suscriban.

El formato y la plantilla del formulario varía en función de los datos que se busquen obtener por parte del cliente, ya sea potencial o concreto. 

La simplicidad debe ser el punto de partida. Hay que facilitarle las cosas al usuario y pedirle solo la información necesaria de acuerdo a los objetivos de la estrategia de marketing.

También hay que explicar con claridad para qué se solicitan los datos: puede ser con un mensaje que indique la frecuencia de los correos que se enviarán o sus contenidos.

Formato, diseño y frecuencia

Los formularios tienen que estar adaptados a los distintos dispositivos. Ya sea a través de una computadora o de un smartphone, el usuario debe recibirlos con claridad.

El aspecto estético también es importante. El diseño debe ser coherente con la identidad visual de la marca. En otras palabras, los colores y la tipografía, entre otros elementos, deben ser afines a los de la compañía.

La frecuencia es otra de las variables que influye en el éxito de la acción: no es lo mismo que el formulario aparezca a los 5 segundos de navegación que a los 30. Lo ideal es que se presente de manera inmediata, ya que muchos usuarios no permanecen demasiado en un sitio web.

Probar con distintas frecuencias ayuda a identificar la que mejores resultados da. También se recomienda previsualizar el formulario antes de lanzarlo. La idea es brindar la mejor experiencia de usuario posible, y para esto es indispensable que todo funcione bien.

De los formularios a los emails personalizados

El proceso no se acaba una vez que el formulario diseñado se implementa en el sitio web. Por lo contrario, toda estrategia de marketing debe contemplar el análisis de los resultados. Es decir, la evolución de la acción, evaluando si los objetivos se cumplen y optimizando la campaña.

Las compañías cuentan con herramientas que permiten automatizar el proceso, que ofrecen plantillas personalizables y que hasta se encargan de obtener información de calidad.

Los suscriptores, por ejemplo, se dividen en categorías tales como ubicación geográfica y etapa del viaje del cliente. Con esta información, las marcas pueden trabajar con mensajes personalizados vía email.

En un mercado competitivo y saturado de estímulos, la segmentación es clave para comunicarse con los usuarios de manera eficaz. En definitiva, es otro de los motivos por los que conviene prestar atención a los formularios de suscripción emergentes.