Una clave de las notificaciones push se encuentra en que los consumidores deben autorizarlas. Aún así, se recomienda enviar un promedio de una por semana.

Las notificaciones push por lo general contienen un llamado a la acción. Invitan al usuario a involucrarse e interactuar con una marca. Para esto, muchas veces es necesario ofrecer un beneficio a cambio. Ante todo, se trata de una herramienta que hay que manejar con cuidado para que no le resulte intrusiva al consumidor.

El desafío de llegar a la persona adecuada en el momento oportuno

Las notificaciones push son mensajes breves que se presentan de manera emergente a través de un dispositivo tecnológico como puede ser una computadora o un smartphone.

Sus características principales dependen del tipo de dispositivo en cuestión. En los ordenadores personales, por ejemplo, suelen aparecer en el sector inferior derecho de la pantalla.

También conocidas como notificaciones emergentes, son más frecuentes en los smartphones. En estos aparecen en la pantalla de inicio bajo la forma de mensajes de las aplicaciones.

Está comprobado que los beneficios de las notificaciones push son mayores en este tipo de dispositivos. Entre otras cosas, aumentan la interacción de los usuarios con las aplicaciones en cuestión e incentivan las compras en tiendas electrónicas.

Sin embargo, aprender a dominarlas es todo un desafío ya que se corre el riesgo de que los usuarios las perciban como intrusivas. De ser así, el impacto de las marcas es negativo y los resultados que se dan son los opuestos a los buscados.

Qué categorías existen

Las notificaciones push se dividen en tres grandes grupos:

  • Promocionales. Son las que buscan convertir al usuario en cliente. Ofrecen descuentos, promociones, beneficios y ofertas limitadas. 
  • Informativas. Son las que invitan a abrir un contenido y leerlo con atención.
  • Transaccionales. Son las que notifican las novedades vinculadas a una operación (pago concretado, envío en camino, entrega realizada y demás).

Estas notificaciones no son acciones que funcionen por sí solas. Por lo contrario, forman parte de una estrategia de marketing más amplia y se complementan con otras herramientas.

Por ejemplo, el ofrecer descuentos y ofertas limitadas ayuda a combatir el abandono del carrito. Las informativas, por su parte, potencian los alcances de una estrategia de contenidos.

Cuáles son sus características principales

Mensajes cortos y pregnantes

Los títulos de las notificaciones y sus mensajes tienen una cantidad limitada de caracteres, que suele depender de los navegadores web y de los sistemas operativos.

La brevedad también se debe a que el tiempo de atención por parte de los usuarios es escaso, por lo que hay que ganarla de manera inmediata.

Tienen que ser autorizadas

Por lo general, cuando se ingresa a un sitio web por primera vez aparece una pequeña notificación que indica que la marca quiere mostrar notificaciones. El usuario puede elegir entre “Permitir” y “Bloquear”.

Además de ser una cuestión legal, ayuda a crear mensajes pertinentes: si el consumidor rechaza la propuesta, lo mejor es no insistir para evitar los resultados indeseados.

Segmentación

De lo anterior se desprende que, si se personalizan los mensajes para los consumidores que aceptan las notificaciones, estas pueden alcanzar un alto grado de eficacia.

Dicho de otra manera, si autorizan su presencia es porque están interesados en los contenidos o en la marca en sí.

Claves a tener en cuenta

Los mensajes tienen que ser cortos y deben contener un llamado a la acción que sea claro y fácil de comprender.

Que una persona autorice a recibir las notificaciones no significa que las mismas no puedan volverse intrusivas. Con la excepción de las transaccionales, que comunican información útil para los usuarios, lo mejor es trabajar con una frecuencia de envío de una por semana.

Personalizar los mensajes genera más interacción. Para esto no basta con saber el nombre del consumidor: también hay que conocer sus necesidades y sus comportamientos. Por ejemplo, se puede definir la hora de envío de la notificación estudiando sus costumbres.

Por último, también ayuda agregar algún elemento visual, como puede ser el logotipo de la marca o una imagen que resuma el contenido informativo. 

Una herramienta en constante evolución

Para obtener buenos resultados y optimizar una estrategia de marketing, lo mejor que se puede hacer es probar, utilizar distintas variantes, para identificar qué es lo que más funciona.

Esto se aplica para el caso de las notificaciones emergentes. Las pruebas A/B, por ejemplo, ayudan a estudiar con resultados concretos cuáles son las propuestas más eficaces.

Para crear vínculos cercanos y personalizados con los consumidores, la clave está en comprender que sus comportamientos y sus necesidades se transforman de manera constante. Lo mismo ocurre con las aplicaciones, las plataformas y los dispositivos tecnológicos.

Todos estos cambios deben tenerse en cuenta a la hora de diseñar las notificaciones. También tienen que verse manifestadas en las mismas para que las marcas no pierdan ventaja competitiva.