Los jingles apuestan a la premisa de que “menos es más”. Cada elemento de la pieza debe representar los valores de la marca y coincidir con las características del público al que se apunta.
El jingle es una pieza publicitaria que se caracteriza por su formato auditivo y por su corta duración. Bien trabajado, genera una recordación muy importante en los consumidores. Con el avance de las nuevas tecnologías, demostró tener una gran capacidad de adaptación, ya que ahora puede formar parte de una estrategia de marketing digital.
Un clásico que se mantiene vigente
El jingle es una de las primeras manifestaciones de la publicidad tradicional. Nació de la mano de la radio hace unos cien años, en tiempos en los que la televisión ni siquiera había hecho su aparición en la sociedad.
En la actualidad mantiene su forma y demuestra que puede convivir con el avance de la tecnología. Los jingles siguen sonando en las radios clásicas y también lo hacen en las que se emiten por streaming.
También encuentran su lugar en plataformas de música como Spotify. En definitiva, constituyen para las marcas una herramienta a tener en cuenta de cara al marketing digital.
Las características del jingle
Es una pieza publicitaria sonora que por lo general dura entre 30 y 60 segundos. La mayoría de las veces combina música y locución (o canto) con el fin de comunicar una marca, un producto o un servicio.
Se presenta con una letra y una melodía que es tan pegadiza como recordable. Sin embargo, no siempre el jingle es cantado: puede ser solo una pista musical con el mismo objetivo de comunicación.
Lo ideal es que el consumidor asocie de manera inmediata la pieza musical con la marca. Por esto, cada uno de los elementos del jingle debe representar los valores y las características propias de una compañía.
Beneficios de los jingles
Si hay algo por lo que se destaca esta pieza publicitaria es por el enorme grado de recordación que genera en los consumidores. Hay casos que son tan exitosos que se mantienen presente en la mente de los usuarios incluso años después de emitida la campaña.
La recordación también está ligada al arraigo sensorial que se produce en quien escucha. Al ingresar por el sentido de la audición, los estímulos esquivan el filtro de la razón y operan de forma directa en las emociones.
Para las compañías también resulta beneficioso en lo operativo: producir un jingle demanda de pocos recursos y de una baja inversión, sobre todo si se compara con otras acciones del marketing.
Además, los mensajes son pertinentes porque son simples. El minimalismo es la clave y la premisa a seguir en este caso es la de “menos es más”.
Recomendaciones para las marcas
Ya se mencionó que cada uno de los elementos de un jingle debe estar en armonía con los valores de la compañía y con los objetivos de comunicación preestablecidos. Lo que no se dijo es que el público objetivo ocupa un lugar más que protagónico a la hora de crear una pieza.
No solo hay que pensar en sus comportamientos, en sus deseos y necesidades. También hay que considerar sus hábitos para publicar el jingle en los canales donde más presencia demuestren.
La creatividad es indispensable. De hecho, las nuevas tecnologías ofrecen una multiplicidad de posibilidades que invitan a los creativos a buscar formas originales de comunicar.
El branding auditivo
La idea es que una marca sea reconocida a través de los sonidos. El jingle busca esto a través de la música, con melodía, armonía y ritmo.
Pero hay otras piezas que las marcas también pueden tener en cuenta. Uno de los ejemplos más conocidos es el del logotipo auditivo.
La diferencia respecto al jingle es que no tiene una estructura de música. Ni siquiera tiene letra o parte vocal. Son apenas unas simples notas o un sonido sencillo que busca generar un efecto de recordación y asociación con una marca determinada. Uno de los casos más conocidos es el de Netflix, que se presenta al momento de abrir la plataforma.
En tiempos de mercados saturados y sobrecargados de estímulos, a veces la clave se encuentra en los pequeños detalles. Ya sea con el sonido apropiado o con un jingle preciso, las compañías cuentan con varias herramientas a la hora de diferenciarse y llegar al público objetivo.