Para poder comprender si un contenido es atractivo, existen muchas métricas como los comentarios, el tiempo de visita en alguna página y qué tanto de lo que se publica se comparte en redes sociales. No obstante, existe un dato esencial que muchas veces los generadores de estrategias de comunicación eluden, y ese es el Bounce Rate o tasa de rebote.
Es una métrica que refleja la proporción de abandono de un sitio web. El cálculo de ese valor se considera con todos aquellos accesos en los que un visitante no interactúa con el sitio y lo abandona sin llevar a cabo ninguna acción, independientemente del tiempo que pase en la página.
Cuando este valor alcanza niveles muy bajos, es que se puede tener la seguridad de que el sitio funciona adecuadamente y de que los usuarios desean conocer más de sus ofertas. Por otro lado, si ese valor es muy alto, entonces se puede inferir que el sitio no cumple con su función, ya sea a causa del rendimiento, el diseño o sus contenidos.
De cualquier manera, es evidente que los visitantes abandonarán el sitio en algún momento. Lo importante es retenerlos y poder conseguir que estos mantengan interacción con las páginas, incluso si se trata de acciones concisas o breves. Esa es la diferencia entre una salida simple y un rebote.
¿Por qué importa medir el Bounce Rate?
El Bounce Rate deja en evidencia el comportamiento de los usuarios, pero lo cierto es que su importancia recala en que ayuda a diagnosticar las áreas de oportunidad dentro de una estrategia de comunicación. De esa manera, será posible saber si la misma funciona o no. Con atención, es posible comprender mejor cómo el diseño, la claridad de la información, la lógica de las secciones de las páginas y el contenido inciden en la experiencia que se le da a los visitantes, ya sea positiva o negativamente.
Por otra parte, también ayuda a identificar qué páginas o qué estrategias funcionan mejor para las conversiones. De esta forma, es posible homologar los estilos, los diseños y contenidos para que la experiencia de navegación que ya funcionó en una página, pueda funcionar en las demás. Esto solo se logrará conociendo mejor al público, el comportamiento de navegación llevará a elegir estrategias que se ajusten a los intereses del público.
Sin embargo, no se trata sólo de que una página no pueda funcionar de manera adecuada, también se puede evidenciar que los mensajes están llegando a una audiencia incorrecta. Algo que es especialmente útil cuando se habla de estrategias de publicidad paga, pero también se puede aplicar al marketing orgánico, permitiendo que se cambie el tono de las publicaciones para aparecer en los buscadores.
A menor tasa, menor coste. Esto implica un impacto en el ROI y en las métricas de marketing, que además se evidencian en una baja del costo por lead. Caso contrario, si el contenido no resulta interesante o pertinente, aumentará la tasa y los motores de búsqueda bajarán al sitio en el ranking.
¿Cómo medir el Bounce Rate?
Es posible calcular el Bounce Rate con tan solo conocer el número de accesos a una única URL, y que se sepan cuantos de ellos no tuvieron interacción con algún otro elemento del sitio o accedieron a otras páginas del mismo, ya sea gracias a una descarga, el envío de un formulario o entrando a un enlace. La fórmula puede ser: Número de visitas sin interacción, dividido por las visitas totales y multiplicado por 100.
Sin embargo, el cálculo no es suficiente por sí solo. La cuestión está en qué se considera el promedio del rebote aceptable. De acuerdo a los especialistas, el promedio debe estar entre el 26 y el 40%para hablar de una gestión adecuada de la experiencia de navegación de los visitantes. Pero hasta un 70% está dentro del valor aceptable de la navegación, pero todo dependerá de a qué tipo de página los usuarios llegan.